• El técnico del Zamora CF celebra su renovación por una temporada más: «Me quedo donde quiero estar y donde me quieren».
  • Reconoce que la plantilla inició la semana «muerta» por el esfuerzo y el estrés acumulado ante el Villarreal B.

El Zamora CF afronta las últimas 24 horas previas al partido de ida de la finalísima por el ascenso a Segunda División. En una rueda de prensa marcada por la oficialidad de su renovación hasta 2027 , el entrenador rojiblanco, Óscar Cano, analizó el exigente escenario que espera ante el CE Sabadell y el estado de un vestuario que camina impulsado por la ilusión de hacer historia.

Cano no ocultó su inmensa felicidad tras sellar su continuidad en el banquillo del Ruta de la Plata. «He encontrado una ciudad, una tierra y una gente con la que estoy feliz. Un entrenador lo que ansía es estabilidad y tiempo de calidad para hacer cosas importantes» , confesó, agradeciendo el crecimiento institucional de los últimos dos años. «Me quedo un año más donde quiero estar y donde me quieren, algo que no es fácil en este mundo».

Máxima responsabilidad ante una ciudad volcada

El técnico reconoció que el ambiente que se respira en Zamora, con las entradas completamente agotadas para el sábado, añade un plus de seriedad a la eliminatoria. «La respuesta de la ciudad es increíble. Esto deja de ser gracioso para empezar a ser serio. Hay que responder ante un montón de gente que tiene ganas de ver por primera vez en la historia a su equipo en el fútbol profesional».

Frente a ellos estará un Sabadell al que Cano definió como un bloque muy sólido, con características muy similares a las del Zamora:

«Es el equipo que más veces ha sido líder de su grupo. Te quita el tiempo, te va a buscar a campo contrario y limita tu circulación. Tienen una plantilla muy física y con mucha hambre. Además, ellos cuentan con la ventaja del factor campo en caso de empate».

La recuperación física tras la «batalla» del filial

Al ser cuestionado por el estado físico de sus futbolistas tras la prórroga del pasado domingo, el preparador andaluz admitió que el peaje a pagar fue muy alto debido a la tremenda exigencia del Villarreal B.

«Fue una batalla que nos exigió demasiado. El Villarreal B tenía jugadores con un físico de fútbol profesional y nos hicieron remar mucho», detalló Cano. «La gente no solo se cansa por el esfuerzo, sino por el estrés acumulado. Las primeras sesiones de la semana se destinaron a recuperar porque los chicos estaban muertos. Pero son cuerpos jóvenes y la ilusión por hacer historia disimula el cansancio». Asimismo, ensalzó el compromiso de la plantilla: «A estas alturas, la gente destrozada te pide que la pinches para jugar como sea; el grupo es espectacular».

El reto de romper la sequía en los goles de jugada

Durante la comparecencia, se le expuso al técnico el dato estadístico de que el Zamora CF acumula 350 minutos sin anotar un gol en movimiento (de jugada), siendo los últimos tantos a balón parado. Lejos de preocuparse, Cano le dio la vuelta al argumento para utilizarlo como motivación en el vestuario:

«Te agradezco el detalle porque me va a servir para motivarles», contestó con optimismo. «Que llevemos tanto tiempo sin hacer un gol que no sea de pelota parada indica que queda menos tiempo para que volvamos a marcar de jugada. Esto es como las rachas: cuando tienes una dinámica mala, significa que queda menos para que se rompa. Por lo tanto, es una buena noticia».

El técnico concluyó asegurando que saldrán «a ganar como siempre» , recordando que el Zamora es un bloque versátil capaz de adaptarse y competir con garantías en cualquier tipo de escenario.

Por LaReseña

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