• Los rojiblancos caen con honor (4-0) en un desenlace caótico tras haber rozado el ascenso con un cabezazo al poste de Markel.
  • Un golazo de López-Pinto en la primera mitad igualó la eliminatoria y Eneko Aguilar asestó el golpe definitivo en el minuto 88.

Sabadell. El fútbol profesional tendrá que esperar una vez más para Zamora. En su séptimo intento histórico por alcanzar la élite del balompié nacional, el Zamora CF revivió su idilio más amargo al caer derrotado por 4-0 ante el CE Sabadell en la Nova Creu Alta. Un resultado severo e inflado en los últimos compases que condena a los hombres de Óscar Cano, quienes compitieron con la cabeza erguida y tuvieron el ascenso en sus manos antes de que el duelo se rompiera por completo en un tramo final accidentado.

Apuesta táctica y respuesta al golpe de López-Pinto

​Para el asalto definitivo, Óscar Cano optó por un dibujo ligeramente más conservador que el de la ida, introduciendo a Mario Losada en el once inicial en detrimento de Sancho. Por su parte, Ferrán Costa puso toda la carne en el asador arlequinado con hombres como Joel, Coscia o Miguelete. Con la Nova Creu Alta convertida en una auténtica caldera, el Zamora intentó madurar el choque desde el orden y la pausa, buscando anestesiar la previsible intensidad local.

​Pese a no sufrir un agobio asfixiante en los primeros compases, la balanza se desequilibró en el minuto 18. Tras un rechace defensivo en el pico del área, López-Pinto se inventó una parábola perfecta que se coló por la escuadra de Fermín. El 1-0 igualaba la eliminatoria general y obligaba al Zamora a remar, pero el bloque rojiblanco no se descompuso. Cerca de la media hora, Markel Lozano dio el primer aviso serio con un testarazo a la salida de una falta botada por Carlos Ramos que Fuoli logró blocar.

FOTO: Zamora CF

Paso al frente, la madera y la polémica del VAR

​Tras el paso por los vestuarios, el Zamora CF dio un notable paso al frente. Los de Óscar Cano adelantaron líneas, adueñándose de la posesión y desactivando por completo la propuesta del Sabadell. Abde Damar rozó el empate con un disparo cruzado tras una brillante acción individual entre dos zagueros. Poco después, la polémica hizo acto de presencia: Losada cayó derribado en el área local, pero tras una larga y calmada revisión en la pantalla del VAR, el colegiado Aimar Velasco decidió no señalar la pena máxima.

​El Zamora olía el gol y el Sabadell temblaba. La ocasión que pudo cambiar la historia del club estuvo en la cabeza de Markel, quien remató a bocajarro un gran envío pero vio cómo el esférico se estrellaba violentamente contra el poste. La gloria se escapaba por centímetros.

Ruptura en el minuto 88, parón por invasión y castigo cruel

​Cuando el partido parecía abocado irremediablemente a la prórroga, llegó el mazazo. En el minuto 88, un centro lateral desde el flanco derecho fue aprovechado por Eneko Aguilar para batir a Fermín y firmar el 2-0. Justo después del tanto arlequinado, una masiva invasión de campo por parte de los aficionados locales obligó a detener el encuentro durante bastantes minutos, cortando en seco cualquier opción de reacción épica y descentrando por completo a los rojiblancos.

​Con el partido reanudado en un escenario caótico, un Zamora exhausto tras 11 meses de titánico esfuerzo físico y mental terminó por romperse. El Sabadell aprovechó los espacios en un larguísimo tiempo añadido para castigar a la contra, llegando incluso a firmar Xavi Moreno el definitivo 4-0 ya en el minuto 110 de juego.

​El Zamora CF regresa de tierras catalanas sin el premio de la categoría de plata, pero con el orgullo intacto tras haber firmado una campaña sobresaliente. La comunión sellada con la provincia en las últimas semanas establece unos cimientos indestructibles para un proyecto que, bajo la batuta renovada de Óscar Cano, volverá a levantarse con un objetivo innegociable: demostrar que en el Ruta de la Plata siempre amanece.

Por LaReseña

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