El cuerpo técnico liderado por Óscar Cano tiene entre ceja y ceja exprimir hasta el último minuto de la fase regular. Con el billete para la promoción de ascenso ya asegurado en el bolsillo, el Zamora CF afronta la última jornada del campeonato con una mentalidad puramente competitiva. Lejos de tomarse el próximo compromiso como un trámite, el preparador granadino ha confirmado que la plantilla se desplazará al País Vasco con el cuchillo entre los dientes para medirse al Arenas de Getxo.

La meta de este último esfuerzo es de vital importancia: la segunda posición del grupo. Si los rojiblancos logran sumar los tres puntos y sus rivales directos (Barakaldo y Celta Fortuna) tropiezan en sus respectivos encuentros, el Zamora obtendría el premio gordo de asegurar la vuelta en el Ruta de la Plata durante todas las fases de las eliminatorias.

Aun así, Cano le resta peso a las cábalas sobre los posibles emparejamientos:

El técnico subraya que a estas alturas de la temporada no existen rivales asequibles en los bombos. Considera que cualquier contrincante clasificado será un hueso duro de roer, aunque recalca que el resto de clubes mirarán al Zamora con el mismo respeto y temor.

Gestión inteligente de la plantilla ante las tarjetas

El gran dilema del once inicial para este fin de semana radica en los futbolistas que se encuentran al borde de la suspensión por acumulación de amarillas. El entrenador andaluz ha reconocido que refrescará el equipo titular, pero descarta una revolución que rompa la armonía del bloque.

La estrategia del míster pasa por proteger ciertas posiciones específicas donde el margen de maniobra es menor, pensando ya en el partido de ida del play-off. «Habrá variaciones, pero el nivel competitivo será idéntico», insiste un Cano que ha repartido elogios a toda la caseta, destacando el papel fundamental que han tenido hombres menos habituales o que han alternado titularidades a lo largo del año.

Un vestuario en su pico de forma mental

Para el técnico, el verdadero secreto para lograr el ascenso no es reservar piernas, sino mantener la inercia ganadora. La consigna dentro de la entidad es clara: cuantos más futbolistas se sientan partícipes del objetivo, más fuerte será el grupo en los momentos de máxima presión. La plantilla llegará al tramo definitivo con los niveles de motivación por las nubes y con la convicción de que el premio de la Segunda División está al alcance de la mano.

Por LaReseña

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