El vestuario del Zamora CF rezuma un optimismo absoluto antes de afrontar los noventa minutos más determinantes del año. El futbolista gaditano Kike Márquez ha comparecido ante los medios para analizar el asalto definitivo en el Ruta de la Plata, dejando claro que el equipo cree ciegamente en revertir el 2-0 encajado en la ida frente al Villarreal B.

Márquez confesó que el punto de inflexión para el grupo se vivió en el propio Mini Estadi nada más pitar el final del encuentro:

«Lo que vimos en Villarreal a mí me impactó y al grupo le vino genial. Ver a 400 personas que nunca dejaron de creer, dándonos mensajes de ánimo y apoyo… Si ellos creen en la remontada, cómo no vamos a creer nosotros».

Argumentos futbolísticos frente al «fútbol antiguo»

Más allá de la épica y del empuje de la grada, el veterano atacante desgranó los motivos deportivos por los que el Zamora puede dar la vuelta a la eliminatoria. Márquez señaló que en la ida ya consiguieron generar situaciones de peligro y apuntó directamente a las debilidades del filial amarillo: el balón parado.

«Lógicamente la parte deportiva nos tiene que dar las herramientas para hacer daño. Tenemos que ser muy intensos porque ellos te exigen un nivel alto, no se tienen que sentir cómodos. El Villarreal B es un equipo que con el balón parado puede sufrir bastante», desveló.

Asimismo, Kike Márquez quiso desterrar los viejos tópicos futbolísticos sobre la prisa por marcar al inicio:

  • Paciencia y madurez: «Eso de que hay que meter un gol en los primeros diez minutos es un dicho del fútbol antiguo. El fútbol actual demuestra que en cinco minutos cualquier equipo te hace daño. Hay que tener tranquilidad, el partido dura noventa minutos o más».
  • Cerrojo atrás: El mediapunta insistió en que mantener la «solidez defensiva» es innegociable para evitar encajar un tanto que ponga la eliminatoria aún más cuesta arriba.

Sin excusas físicas y preparados para cualquier escenario

A estas alturas de la temporada la gasolina empieza a escasear, pero el jugador rojiblanco descartó de manera tajante cualquier queja sobre el cansancio: «En estos momentos no hay pesadez en las piernas ni dolor en ningún lado; esas son excusas de futbolista que no llegan a ningún lado. El equipo va a tirar hacia delante a morir».

Márquez espera un Villarreal B agazapado que buscará hacer daño tras robo y en transiciones rápidas, aprovechando las urgencias locales. No obstante, recordó que la plantilla está mentalizada para afrontar un «partido larguísimo» que puede dar mil vueltas, teniendo a favor la ventaja competitiva de que en caso de empate global al término de la prórroga, el Zamora CF se clasificaría por su mejor posición en la liga regular. «Aunque en el minuto cinco haya un resultado en contra, las hemos visto de todos los colores. Este equipo es capaz de todo y confío ciegamente en mis compañeros».

El Ruta de la Plata, un hervidero con más de 6.000 fieles

Con la cifra de entradas rozando ya los 6.000 espectadores en las oficinas del club, el ambiente de las grandes noches está asegurado. Mandó también un mensaje para aquellos aficionados que aún duden en acudir al estadio: «Esos 6.000 se están encargando durante la semana de coger de la mano al que tenga dudas y subirlo al barco. El que dude tiene que venir con el mayor optimismo. Esto no es una locura; es un resultado adverso, pero este equipo es capaz de conseguir eso y más».

Por LaReseña

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