El técnico del Zamora CF analiza el salto de madurez del vestuario tras el amargo final del curso pasado, destaca el talento y dinamismo de la nueva plantilla y aborda las dudas en el once para el estreno liguero frente al Athletic B

A pocos días de arrancar la competición oficial en el Ruta de la Plata, Óscar Cano repasa las sensaciones que deja la pretemporada y el proceso de reconstrucción del equipo. El entrenador rojiblanco pone en valor el legado emocional del pasado playoff y la ambición con la que el nuevo grupo afronta el reto en Primera RFEF:

El golpe de Sabadell y una herida que deja también motivos para creer: Óscar Cano reconoce que el desenlace del pasado curso necesitó tiempo para ser digerido, aunque se niega a reducir toda la temporada a aquel último partido: «Evidentemente, los primeros días fueron muy duros y de vez en cuando te asalta el recuerdo de lo que podía haber sido. Pero trato de ver más allá de un marcador o de un producto final tan concreto como ascender o no ascender». El técnico prefiere quedarse con todo lo construido durante el camino: «Hay muchas más cosas positivas de las que acordarse. Se volvió a despertar el sentimiento de mucha gente que estaba un poquito aletargada y se volvió a unir al equipo». Especialmente imborrable fue el último mes de competición: «Fue extraordinario. No recuerdo algo parecido en mis treinta y pico años como entrenador. Una ciudad entera volcada, las calles, todo el mundo con su camiseta, todo el mundo haciéndote sentir importante y todos juntos con un nexo de unión extraordinario». Para Cano, aquello también forma parte del éxito: «Vamos a tratar de darle continuidad, porque yo creo que eso también es ganar. El club ha evolucionado, hemos crecido y ahora tenemos la responsabilidad de seguir perteneciendo al grupo de los mejores».

Una temporada extraordinaria que obliga a poner en perspectiva el ascenso perdido: El entrenador rojiblanco admite que todavía aparecen imágenes de aquella final, desde «ese último cabezazo de Markel que no entra» hasta «esa oportunidad de Mario que nos hubiese dado el ascenso», pero invita a valorar dónde estaba el Zamora meses antes. «Si a toda esta gente que está sufriendo por lo que podía haber sido le hubiésemos preguntado en septiembre, octubre, noviembre o diciembre si firmaba ese final de temporada, hubiese firmado hacer playoff». Cano recuerda además que el objetivo se alcanzó con margen: «El playoff se consiguió con dos semanas de antelación y eso tiene mucho mérito y habla muy bien de todo lo bueno que desprendía aquella plantilla». Ahora comienza otra historia: «Estamos en una etapa nueva, donde vamos a tratar de conservar esos valores, ser un equipo competitivo, que arrastre y que enganche a la gente, y poner de manifiesto otras cualidades distintas a las del año pasado».

La reconstrucción de la plantilla y la confianza en el trabajo de David Vizcaíno: Cano contextualiza la importante renovación sufrida por el vestuario después del playoff y defiende las decisiones adoptadas durante el verano. Recuerda que «hubo ofertas de renovación por Fermín y por Markel» y destaca especialmente el caso de Kike: «Se ha ganado el derecho a decidir su futuro porque ha dado dos años aquí extraordinarios. Quería volver a casa, donde se siente protegido y querido, su familia está allí y es normal que pidiese salir. Ni un pero, porque lo ha dado todo». En otros casos, el cuerpo técnico entendió que el papel de determinados jugadores podía cambiar y optó por ser claro: «Venían de jugar los últimos 15 o 16 partidos como titulares y de ser gente muy importante, pero entendíamos que, por cómo se iba a confeccionar la plantilla, iban a tener que volver a ganarse el puesto». El técnico se muestra satisfecho con la reconstrucción y destaca la labor de David Vizcaíno: «Contamos con un director deportivo que sabe dónde situarse en cada mercado para obtener aquellos perfiles que realmente pueden venir y quieren venir al Zamora».

Una pretemporada que ilusiona, aunque Cano pide separar las sensaciones de la competición real: «Estoy muy contento con la pretemporada, estoy muy contento con lo que veo, pero también tengo la incertidumbre lógica de saber cómo vamos a competir, porque realmente la pretemporada, en cierto modo, no sirve para nada». Pese a esa prudencia, el técnico admite estar «gratamente sorprendido» por la respuesta de su plantilla, especialmente cuando aumentó la exigencia: «En los partidos importantes los jugadores han dado la cara. El equipo ha estado muy bien y ha sido merecedor de ganar los tres últimos partidos». Cano pone especialmente en valor el nivel de los adversarios y la manera de competir ante ellos: «Estamos hablando de la Cultural, que es el gran favorito de la competición en nuestro grupo, y de dos filiales que hicieron playoff el año pasado». Para el entrenador, lo verdaderamente significativo no fue únicamente plantarles cara: «Habitualmente, cuando juegas contra equipos con esa calidad, tratas de defenderte, salir a la contra o hacerte fuerte en algún balón parado. Nosotros gestionamos muy bien la pelota y fuimos capaces de hacer que el Castilla fuese detrás del balón durante mucho tiempo». Una actuación en Valdebebas que refuerza las sensaciones: «Fuimos superiores y merecimos incluso ganar por un resultado más holgado, sobre todo viendo la segunda parte».

Un Zamora diferente, más dinámico y con talento para generar fútbol en ataque: Cano evita comparar directamente la calidad de esta plantilla con la anterior porque entiende que «para ser mejor hay que hacer muchas cosas, entre otras quedar terceros clasificados», pero sí aprecia una identidad diferente. «Es un equipo más dinámico, que no mejor, porque eso habrá que demostrarlo». El entrenador cree que el potencial ofensivo puede ofrecer momentos especialmente atractivos: «Por el talento que hay en determinadas zonas del campo, durante muchos minutos y muchas acciones del partido, sobre todo en ataque, van a ser acciones llenas de creatividad». Y fija el deseo para el nuevo curso: «Ojalá eso se traduzca en goles, en buenos resultados y, a poder ser, en que la gente salga satisfecha». Cano, sin embargo, recuerda la tiranía del resultado: «La gente no mira procesos, no mira cómo juega un equipo, sino que espera a ver cuál es el resultado final y levanta el pulgar o lo echa hacia abajo, como en el circo romano».

Libertad para el talento: «No debemos meter en una jaula» a los jugadores creativos: La nueva propuesta del Zamora estará determinada, según Cano, por las características de sus propios futbolistas y no por la obligación de encajarlos dentro de posiciones rígidas. «Vamos a jugar en base a quienes jueguen. Es un equipo que tiene una característica, que es el dinamismo, y no tiene posiciones demasiado cerradas». El técnico señala directamente a varios de los hombres llamados a marcar diferencias: «No debemos meter en una jaula a gente que hace buen uso de esa libertad jugando. Pueden ser Fabi, Mauro, Pau, Izan… Hay un montón de jugadores capaces de jugar bien en cualquier espacio, por fuera, por dentro, más adelantados o más atrasados». Esa libertad, eso sí, necesitará equilibrio: «Hay que darles la posibilidad de que se expresen libremente, pero eso tiene que conllevar estructuras algo más fijas, jugadores que den cierta estabilidad». En definitiva, Cano insiste en que será la plantilla la que dibuje el fútbol del Zamora: «El juego del equipo va a ir en esa línea porque esas son las características de nuestros jugadores».

Tres o cuatro dudas con el once antes del estreno liguero que Cano considera una magnífica noticia: A pocos días del primer partido oficial, el entrenador todavía no tiene cerrado el once con el que comenzará la temporada. Y lejos de preocuparle, celebra encontrarse en esa situación: «Aun queriéndotela dar, no te podría dar la alineación porque tengo ahora mismo tres o cuatro dudas». Una incertidumbre que interpreta como consecuencia directa de la competencia generada durante el verano: «La verdad es que para mí es un honor tenerlas, porque eso habla bien de todo». Tras una pretemporada que ha elevado las expectativas, Cano afronta así el inicio de Liga satisfecho con las alternativas que tiene a su disposición, pero consciente de que será la competición la que determine hasta dónde puede llegar este nuevo Zamora.

Por LaReseña

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